IU: abierta y unitaria

IU: abierta y unitaria

Izquierda Unida atraviesa por una situación difícil. Los últimos resultados electorales así lo confirman. Nos hemos equivocado. Hemos hecho cosas mal. Y hay que rectificar. Para ello, es imprescindible la colaboración de todos, la participación de la organización y sus afiliados, la complicidad de la ciudadanía progresista. Es el mejor camino para avanzar hacia la 9ª Asamblea Federal, a partir de algunas propuestas que, estimamos pueden contar con el apoyo de la inmensa mayoría de IU:

• Impulsar la iniciativa política. Hablar y ofrecer soluciones a los problemas que preocupan a la gente. Hablar con más intensidad de modelo de crecimiento sostenible, economía, trabajo, medio ambiente, educación, sanidad, servicios públicos, protección social, inmigración, pensiones…

• Evitar el conflicto programado en torno a proyectos partidarios e ideológicos. Nuestra identidad programática y acervo teórico que dan cuerpo a IU siguen siendo válidos, y la obsesión por utilizar esto como herramienta de enfrentamiento es excluyente y no ayuda a superar la actual situación.

• Manifestar el decidido propósito de trabajar en el interior de IU por el acuerdo político, por construir el consenso a través del diálogo. Rechazar la idea de confrontar para pasar factura, para derrotar al otro. Todos somos necesarios en IU. Sólo se autoexcluirán quienes tengan otro proyecto para competir con IU. Los que creemos en este proyecto debemos trabajar para sacarlo adelante.

• Tras la asamblea federal debe emerger una IU abierta, unitaria, transformadora, capaz de representar a las más amplia ciudadanía progresista desde la defensa activa de sus demandas y reivindicaciones.

• Cambiar el modelo de organización. Sanear y actualizar sus censos. Aplicar el sentido común para que un hombre/una mujer signifiquen una cuota y, en consecuencia, un voto en el debate democrático de IU. Adecuar la organización a la legalidad, domiciliar las cuotas y/o concretar el ingreso nominal. Un modelo participativo en el que el conjunto de los afiliados tenga capacidad de decisión a través de las estructuras regulares y de unos órganos de dirección más eficaces en todos los niveles. Un modelo que contemple la participación directa en la toma de decisiones de especial transcendencia a través de procesos de primarias y/o consultas al conjunto de la organización. ¿Quién puede temer a esto?

En definitiva, de la reflexión crítica y unitaria sobre lo que nos ha pasado y nos pasa, puede y debe salir un proyecto más fuerte, con más capacidad de iniciativa política, con autonomía programática y una organización más abierta y participativa.

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