Oportunidades de crecimiento para la izquierda alternativa

Oportunidades de crecimiento para la izquierda alternativa

Dice Ana Mato, a la sazón, vicesecretaria de organización del PP, que la encuesta del CIS publicada ayer revela un “clamor por el cambio”. El dato que sustenta tan audaz comentario es el de la ventaja de seis puntos que el CIS atribuye al PP, la mayor en los últimos años. Efectivamente, no es poca cosa, pero el clamor por el cambio debería contrastarse con otros datos en la misma dirección y, de estos, más bien, nada de nada. El 55,5% de los encuestados califica como mala o muy mala la gestión del gobierno, pero es que el 60,9% califica como mala o muy mala la gestión de la oposición. Al 78,9% de los encuestados el presidente Zapatero les inspira poca o ninguna confianza. Pero Rajoy inspira poca o ninguna confianza al 84,6% de los encuestados. Los datos de voto+simpatía dejan la diferencia entre PP y PSOE en 1,5 puntos. El dato no es menor porque invierte la tendencia de las últimas encuestas y es la que permite explicar “la cocina” del CIS, otorgando al PP esos seis puntos de ventaja en estimación de voto. La pregunta sobre el voto oculto revela, sin embargo, algo conocido en sociología electoral, en las actuales circunstancias el voto oculto favorece al PSOE lo que indicaría que hay una reserva de voto que por vergüenza, castigo o cualquiera otra razón no se suma directamente al PSOE, aun cuando se inclinaría a votarle en las próximas elecciones.

La situación así vista es que el PSOE sufre la crisis pero el PP no la rentabiliza suficientemente y su liderazgo y su actividad de oposición lastran sus perspectivas de futuro. La lógica de la confrontación sin límites tiene un efecto movilizador muy importante en una parte sustancial de su electorado pero le impide crecer más allá de determinados límites. Todo parece indicar que sus dirigentes han optado por esta estrategia en el convencimiento de que se llevará el gato al agua quien, en las próximas elecciones, logre movilizar a su electorado. NO es un cálculo sin sentido, desde luego.

Visto en términos de discurso y estrategia, nos esperará por parte del PSOE una más de: “que viene el lobo” y vista la debilidad electoral de IU, puede pasar lo que en otras ocasiones, una transferencia de votos que operará como una sangría más en esta fuerza política.

Las noticias sobre autoposicionamiento y opciones hipotéticas de voto dicen lo que ya conocemos: IU no está hoy en condiciones de representar por sí sola el espacio de la izquierda a la izquierda de la socialdemocracia. Pero lejos de lo que parece obvio, no es una mala noticia. No lo es porque plantea la necesidad de ese proceso constituyente de la izquierda alternativa que, con ambición, cumpla el objetivo para el que fue pensado: tratar de acercarse electoralmente al espaco socio-político que reclama la presencia de una fuerza política de esas condiciones.

Es tiempo de ambición y no caben muchas excusas. Quedarse en la gestión timorata de lo que hay o transitar la refundación sin hacer ruído es perder oportunidades, muchas oportunidades. Habida cuenta, claro está, de que los datos dicen, como ya hemos repetido mil veces, que nuestro futuro a medio plazo no depende de giros discursivos ni reafirmaciones identitarias. El desafío está encima de la mesa. ¿Qué queremos hacer?