La izquierda catalana ante su futuro

La izquierda catalana ante su futuro
Manel Garcia Biel

Después de las Elecciones al Parlamento de Cataluña y las últimas elecciones municipales es evidente que los partidos de la izquierda catalana deben plantearse su futuro, si no se quiere que la derecha de CiU y del PP mantenga su hegemonía por un largo tiempo.

La situación y los retos que deben afrontar los tres partidos representativos de la izquierda catalana y que conformaron el tripartito son muy diferentes, así como los interrogantes que se plantean para su futuro.

El PSC:

El PSC se encuentra en una situación sumamente delicada. Después de haber controlado la mayoría de las instituciones de poder en Cataluña, Generalitat, Diputaciones y Ayuntamientos principales, ahora ha tenido una derrota sin paliativos, más grave por el hecho de que una parte importante de su militancia y cuadros la conformaban la gente del “pesebre”, es decir que su trabajo estaba a menudo vinculado a su militancia política. Hay que decir que una situación similar le pasó a Convergencia cuando perdió la Generalitat después de 23 años, pero se ha visto como ha sido capaz de aguantar la “travesía del desierto”   y aprovecharlo en gran medida para hacer una renovación de sus estructuras, de sus cuadros e incluso hacer un cambio sustancial de su ideario hacia la derecha pura y dura.

El PSC acumula además el hecho de que la crisis afecta al mismo tiempo al PSOE, con lo que se encuentra en la necesidad de afrontar múltiples actualizaciones de su estrategia política y organizativa. El PSC se enfrenta a demasiados frentes abiertos. Puede optar por una solución de emergencia o por una verdadera catarsis. Pero no se ve mucho por donde puede pasar su renovación y menos aún una renovación que conlleve imbricación dentro de un espacio claramente de izquierdas y de oposición a la derecha gobernante. Hasta ahora más que un debate de ideas parece que se plantea un debate coyuntural alrededor de las personas que deben liderar el partido, en lugar de sobre qué ideario y qué modelo de partido. Y las perspectivas de que salgan reforzados los elementos más partidarios de disputar a CiU el espacio de centro, conformado por gente del tipo de Ballesteros, Ros o Bustos, no creo que sea una buena salida, aunque parezca la más previsible. Leer que la derrota ante la derecha conlleva la necesidad de girar a la derecha, puede ser efectivo en el caso de algunos ayuntamientos y de forma coyuntural, pero no parece deba ser la solución para reavivar una opción socialdemócrata. Es evidente que no sólo CiU sino el PP e incluso la Plataforma por Cataluña han arrebatado votos al electorado tradicionalmente socialista, pero la mejor solución no es girar a la derecha y tratar de competir con los mismos argumentos. Esto es una táctica defensiva que a la larga sólo lleva al fracaso. Sólo habría que mirar el caso italiano, donde los sucesivos virajes a la derecha del PD no han hecho tambalear el “berlusconismo”, y sólo con opciones y discursos claramente confrontados desde la izquierda se ha podido empezar a hacerle frente.

Personalmente creo que la crisis del PSC es muy grave y profunda, similar, pero con aspectos diferentes a la del PSOE, y creo que tiene una difícil salida, que puede comportar que, por mucho tiempo entre en una etapa de decadencia como opción política, tal y como ya le sucede a la socialdemocracia a escala europea, fruto de su continuo proceso de abandono y no actualización de su ideario. Es necesario que el PSC no haga como hasta ahora escondiendo la cabeza bajo el ala. La culpa no ha sido de los gobiernos tripartitos, sino quizás de la falta de relato político unitario de los mismos y de su labor, importante pero mal explicada, de un  proyecto de gobierno del que renegaron en las últimas elecciones autonómicas. Precisarían analizar y repensar qué papel ha jugado la crisis y las políticas de derechas hechas desde el Gobierno del Estado.

ERC:

Esquerra Republicana de Catalunya, se encuentra en una situación similar de crisis a la del PSC. Los resultados electorales han sido nefastos y además arrastra una profunda división interna, que ha supuesto diversas y continuadas rupturas.

En primer lugar hay que decir que ERC durante mucho tiempo poco tuvo que ver con la ERC hegemónica en los tiempos de la II República, con la Izquierda de Macià y sobre todo de Companys. Desde la recuperación de la democracia jugó durante mucho tiempo bajo el liderazgo de Heribert Barrera, Joan Hortalá y Ángel Colom, un papel “de monaguillos” de CiU. Sólo hace falta recordar que fue ERC, junto con la Unión del Centro Democrático, quien hizo a Jordi Pujol, Presidente de la Generalitat, después de las primeras elecciones al Parlamento, y a pesar que conjunto de los partidos de izquierda eran mayoritarios.

La toma del poder en ERC por parte de Carod-Rovira y Puigcercós significó un giro radical al panorama. Carod como ideólogo y Puigcercós como organizador significaron un importante revulsivo para una organización que durante mucho tiempo no había significado nada en el panorama político. Esta situación recibe un importante apoyo con la constitución del primer Gobierno tripartito, esto y el hecho de que, después del “affaire” de la entrevista de Carod con ETA, el PP hiciera de Carod el símbolo del odio exacerbado de la derecha española, supusieron un fuerte impulso electoral de ERC.

Es evidente que ERC no supo digerir su éxito electoral, que se le subió a la cabeza. ERC entró en una contradicción propia de políticos que no tienen experiencia en política de gobierno. A pesar de que una de sus principales propuestas era la de un nuevo Estatuto, a pesar de que Joan Ridao fue una de las personas que más esfuerzos dedicó a su elaboración, al final ERC, por una concepción maximalista opta por el voto “No “en el referéndum, el mismo voto del PP. Durante este proceso los sectores más derechistas abandonan el partir y forman “Reagrupament” bajo la dirección del ex consejero de Gobernación Carretero. Toda esta situación agrieta el grupo dirigente, y las tesis gradualistas en el tema del soberanismo y las posiciones sociales defendidas hasta entoces, bajo la batuta de Carod, dejan paso a una política basada en un posicionamiento basado en una única política: el independentismo. Todo esto provoca una confusión entre el electorado que votó coyunturalmente a ERC, los electores nacionalistas y poco de izquierdas se desencantaron por el acuerdo tripartito, los de concepción más social no entienden el giro brusco hacia un discurso únicamente independentista. Lo que comporta la caída electoral, primero en las elecciones al Parlamento y después en las municipales, donde encima se presenta el esperpento de candidatura de Barcelona donde Portabella se presenta junto con Joan Laporta.

El futuro congreso de ERC es una incógnita, las dos almas, la que quiere un partido situado en la izquierda y la que es únicamente independentista siguen enfrentadas. ERC hace falta que tome una opción de una vez por todas si quiere salir del marasmo político.  Joan Ridao quiere volver a la política de Carod, gradualista, y situada en la izquierda en oposición a CiU y por eso rechaza alianzas con grupos independentistas como Reagrupament o Solidaridad. Esta parece que podría ser la opción más clara de futuro de ERC especialmente si trata de abrir hueco en el espacio socialdemócrata en un momento en que el PSC deja un agujero abierto. La otra alternativa, la que puede representar Oriol Junqueras, es la del independentismo que puede llevar a ERC a una nueva etapa de subordinación a CiU.

ICV-EUiA

La coalición de ICV y EUiA es la opción de izquierdas que ha salido mejor librada ante el vendaval de la derecha que ha barrido Cataluña. En este sentido se puede decir que la coalición ha salido mejor parada que sus socios debido a que ha mantenido un mensaje y una política coherentes. ICV ya hace tiempo que ha pasado sus horas difíciles y dispone ahora de un bagaje y un discurso ideológico, sólidamente establecido entre su militancia y sus electores, basados ​​en una política de izquierdas y ecologista. Por otra parte la coalición roji-verde es una organización bien situada socialmente, con buenas relaciones con el movimiento sindical, especialmente con CCOO, y que al mismo tiempo tiene desde hace muchos años experiencia de gobierno, fundamentalmente en el campo municipal.

ICV-EUiA ha defendido de forma permanente el gobierno plural de la izquierda, con políticas fiscales, económicas y sociales de izquierdas, a las que añade una clara defensa de políticas de sostenibilidad y de defensa medioambiental. En este sentido ha sido siempre una voz y un discurso muy coherentes, al contrario de lo que han hecho sus socios de gobierno. Por su parte la coalición ha tratado siempre de plantear la necesidad de hacer patente el conflicto social, y la confrontación derecha-izquierda, frente a la hegemonía de un discurso de la derecha nacionalista centrado en impulsar sólo una visión de conflicto únicamente territorial Cataluña- España.

La posición clara y contundente de izquierda ha convertido a la coalición roji-verde  en el enemigo declarado no sólo de los partidos de derechas sino de los medios de comunicación vinculados a esta opción. Sólo hay que recordar el continuo linchamiento que se ha hizo del presidente de ICV, Joan Saura, por parte de medios de comunicación como La Vanguardia o la propia TV3.

En estos momentos ICV se encuentra en una posición cómoda. Es la oposición más clara y sin concesiones al Gobierno de Artur Mas, también tiene un lenguaje de confrontación con las políticas derechistas de Zapatero. Junto con el vacío que deja un PSC en horas bajas, el hecho de ser la fuerza más cercana a las reivindicaciones del movimiento del 15M, le permite tener unas posibilidades de crecimiento importantes.

La única asignatura pendiente   es la de tener un “partenaire” estatal, en este sentido la necesidad de un “Frente amplio” como plantea Gaspar Llamazares, debe ser un objetivo prioritario de ICV, que permita establecer una coalición en la ámbito estatal de fuerzas de izquierdas, ecologistas, federalistas y republicanas diversas, que permita construir un nuevo polo de referencia a la izquierda. La necesidad de un interlocutor estatal, claramente partidario de una opción federalista, y con planteamientos sociales, económicos y ecológicos similares a los que defiende la coalición en Cataluña reforzaría sin duda sus opciones políticas en Cataluña, en el Estado y en el ámbito de la UE.

PD: La izquierda catalana, como la española, ha de pensar más que en recuperar votos que le ha quitado la derecha, que también, en recuperar los votos que se han ido a la abstención, o los votos de los desencantados que aún hoy acuden a votar y lo hacen en blanco o nulo debido a su desencanto o desilusión política.

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