Sepultemos el fordismo político, demos vida al partido/red

Sepultemos el fordismo político, demos vida al partido/red
Javier Caso Iglesias

Le digo a mi amigo Enrique que es positivo contrariarse y desempolvar las neuronas, mejor que la paz de los cementerios. Sólo así avanzaremos, se hace necesario poner en marcha un modelo organizativo eficaz y la controversia que mantuvimos ayer, para quién lo supo ver, más allá del motivo literario que la generó (http://xurl.es/hyczb), versaba sobre este asunto.

Ya conocéis mi criterio y apuesta por la estrategia del partido/red (http://xurl.es/bx7l9). Como decía el 30 de septiembre de 2010, la cooperación política tiene como principal requisito cambiar la forma de entender la política y las relaciones políticas, sobre la base de la confianza y la generosidad. Para el futuro éxito político y electoral del nuevo partido/red, este ha de organizarse bajo nuevos parámetros y fórmulas alejadas de las organizaciones políticas tradicionales. Han de buscarse otros mecanismos asociativos para la militancia, la participación y el apoyo al proyecto político de partido/red.

El 2 de octubre de 2010 dejé también una referencia sobre el asunto de Toni Comín (Profesor de Ciencias Sociales en ESADE. Licenciado en Filosofía y Ciencias Políticas) en el Crónicas de la Lusitania (http://xurl.es/tl7ss). En concreto se decía lo siguiente.-

El proceso político tiene muchas fases y muchas actividades a través de las cuales se manifiesta: el debate, la movilización, la formación y la información, la deliberación, la toma de decisiones propiamente dicha, el control de las instituciones y los gobiernos, etc. Para maximizar la productividad en términos de participación, de la misma manera que las pirámides fordistas ya no valen para crear riqueza en el caso de la empresa, tampoco sirven ya los clásicos partidos políticos piramidales, herederos del centralismo democrático. Necesitamos partidos-red: no una sino una suma de organizaciones, de distintos tamaños, cada una con su especialización funcional, que tengan una relación a la vez de conexión y autonomía.

El partido-red es una estructura compleja –y hasta cierto punto dispersa- capaz de maximizar la participación política en la medida que cada uno de los nodos ofrece una puerta distinta y específica para “entrar” en la actividad política, ya sea mediante la reflexión o la acción. Contra la visión del siglo XX, según la cual la agrupación de fuerzas en una sola organización era la manera de fortalecer la capacidad política de los partidos, probablemente hoy los partidos políticos estrictamente considerados, si quieren ser efectivamente hegemónicos, deberán renunciar a absorberlo todo, controlarlo todo, dirigirlo todo, y conformarse con ser simplemente el nodo principal de una red plural y compleja, con mil nodos complementarios, que se intercambian información, ideas, decisiones y acción.

Le digo a mi compañero y amigo Enrique que este es el verdadero debate en el que nos debemos de centrar en estos momentos, el resto es hacer voluntarismo y poner parches sin ofrecer alternativa.

Si no cambiamos las relaciones sociales y políticas, también las nuestras, este modelo de sistema seguirá intacto.

Como bien diría Don Carlos, la conciencia no tiene un desarrollo independiente, “cuando esta teoría, esta teología, esta filosofía, esta moral, etcétera, se hallen en contradicción con las relaciones existentes, esto sólo podrá explicarse porque las relaciones sociales existentes se hallan, a su vez, en contradicción con la fuerza productiva existente, es decir, porque el desarrollo de las fuerzas productivas exige una nueva forma de propiedad que entre en conflicto con la existente.”

Esto lo apuntaba en el artículo titulado “¿Qué es la izquierda? Magnífica pregunta y buen momento para plantearla” (http://xurl.es/160hs).

Creo sinceramente que el partido/red posibilita y ofrece unas nuevas relaciones sociales y políticas acordes con las capacidades y fuerzas productivas existentes, capacidades y fuerzas productivas entre las que también se halla la cognitiva. En definitiva, insisto: Contra la visión del siglo XX, según la cual la agrupación de fuerzas en una sola organización era la manera de fortalecer la capacidad política de los partidos, probablemente hoy los partidos políticos estrictamente considerados, si quieren ser efectivamente hegemónicos, deberán renunciar a absorberlo todo, controlarlo todo, dirigirlo todo, y conformarse con ser simplemente el nodo principal de una red plural y compleja, con mil nodos complementarios, que se intercambian información, ideas, decisiones y acción.

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