Un frente amplio de izquierdas

Un frente amplio de izquierdas
Rafa Almazán

Se aproxima la fecha de la elecciones. Y las encuestas siguen dando una mayoría absoluta al Partido Popular. Por mucho que empiece a moverse Rubalcaba –ese político que pudo y no hizo, y que ahora promete hacer–, da la impresión de que las cartas están echadas y de que sólo falta saber la distancia real entre los dos grandes partidos.

El Partido Popular se encontrará con una parte muy importante de su tarea hecho por su partido rival –el otro lado de la pinza– el PSOE, justo lo que le ha dejado sin posibilidad de triunfo. Ironías de la vida.

No hay otra alternativa que prepararse para combatir lo que nos viene. Al Partido Popular le conocemos y ya sabemos cómo actúa, y el PSOE trabaja para el inglés; un partido que dice ser de izquierdas y que cuando debería aplicar políticas progresistas, abre las puertas al neoliberalismo.

Y para prepararse nada mejor que formar un amplio frente de izquierdas, como decía el otro día Llamazares. Sé que no es fácil pero es necesario. El momento lo requiere. La situación es grave, nos jugamos mucho, hay que buscar coincidencias y desde la humildad buscar un amplio pacto progresista, a la izquierda del PSOE. Y allí, hay que procurar que entren además de partidos como Equo o Izquierda Anticapitalista, también los nacionalistas como ICV –con el que tenemos experiencia de trabajo en común– ERC, BNG, CHA y todos los partidos progresistas nacionalistas.

Hay que buscar lo que nos une, que es mucho, y dejarnos de historias en lo que nos separa. Porque nos jugamos mucho en el envite. Es necesario regenerar esta democracia, hoy caduca.

Desde IU, hay que actuar con humildad, pero sin olvidarnos de que es el partido que más votos recibe, por lo tanto el que cuenta con mayor responsabilidad a la hora de tratar de construir esta unión con inteligencia, sin prepotencia y con sentido de Estado.

Todos juntos hemos que tratar de compensar ciertos déficits estructurales, como una ley electoral perjudicial y un bipartidismo potenciado por la mayoría de los medios de comunicación e internalizado por muchos ciudadanos.

Hay que dar una respuesta única. Una respuesta a un PP que tratará de acabar, de una vez por todas, con el Estado del Bienestar y a un PSOE incapaz de salirse del camino del neoliberalismo. Única e inequívoca. El movimiento 15-M ha demostrado que la mayoría de los ciudadanos están de acuerdo con las reivindicaciones que proponen, y que en gran parte coinciden con las de estos partidos minoritarios.

Si logramos esta unión, se puede conseguir, por un lado, que la suma de los votos de todos los partidos del frente hagan que se pueda salvar el mínimo 3% en muchas provincias. Por otro lado, una parte importante de la abstención progresista puede, con esta operación, entender que hay más posibilidades de contrarrestar el poder de los dos grandes partidos y votar a este frente. A lo que habría que sumar que el síndrome del voto útil perdería importancia, puesto que las expectativas mejorarían bastante los resultados y su distribución por provincias.

Sería fácil poder conseguir un grupo parlamentario importante, dispuesto a batirse el cobre contra la inercia neoliberal que impera. Un grupo anticapitalista, ecopacifista y de izquierdas.

Es el momento de hacer un esfuerzo común, de conseguir que mucha gente indignada encuentre un motivo para votar y un partido al que votar. Aprendamos de la derecha lo único que se puede aprender, a estar unidos, a defender intereses comunes, dejando a un lado los intereses particulares que nos puedan separar.

No lo olvidemos, es el momento, la unión hace la fuerza, y muchos ciudadanos progresistas esperan esa unión como agua de mayo.

Salud y República