IU y EQUO una oportunidad perdida

IU y EQUO una oportunidad perdida
Manel Garcia Biel

Ante las próximas elecciones generales del 20-N, y después de la última legislatura de ZP y el PSOE, muchos pensábamos que se daban condiciones objetivas para el surgimiento con fuerza de una izquierda alternativa. La decepción causada por un PSOE, que ha abandonado de forma definitiva las posiciones socialdemócratas para abrazar las propias de un partido social-liberal, abría la posibilidad de que por fin se diera la oportunidad para afianzar un nuevo movimiento alternativo a su izquierda que defendiera de forma coherente cuestiones como la justicia social y los derechos de los trabajadores, un nuevo modelo de desarrollo económico sostenible y un federalismo respetuosos con las legítimas aspiraciones de las diversidad nacional existente en nuestro país, entre otros planteamientos de progreso.

Mucha gente de izquierdas y de progreso de este país desde socialdemócratas, socialistas, ecologistas, federalistas, etc. han estado atentos a la posibilidad de un gran acuerdo, de un Frente Amplio en palabras de Gaspar Llamazares. La propia izquierda social organizada, el movimiento sindical y hasta sectores del 15M esperaban la posibilidad de una alternativa diferente. Finalmente este frente, que debía incluir a IU, o a gran parte de ella, y EQUO entre otros a nivel estatal y a fuerzas como ICV, CHA, Compromís, Iniciativa de les Illes y otras organizaciones de Espacio Plural, no ha sido posible. Fundamentalmente por la actitud de IU y de Equo que por razones diferentes no lo han permitido.

IU ha aparentado desear el acuerdo y así coincidir con los planteamientos de Llamazares, pero en realidad no deseaba más que una nueva operación cosmética a partir de su control del acuerdo. IU es hoy una realidad, pero después de muchos años una realidad no ilusionante, incluso diría históricamente decreciente. Poco queda de aquella confluencia que a raíz de las movilizaciones contra la entrada en la OTAN creó la primera IU de Gerardo Iglesias. El pluralismo en el interior de la organización ha estado siempre cuestionado por el abrazo del oso del Gran Hermano, el PCE. Uno tras otro ha ido abandonando la organización la gente con mayor visión de futuro y que aspiraba a transformar a IU en una organización de futuro más que de pasado.

Es así como mucha de la gente que ha ido gestando nuevas organizaciones que tratan de romper con un tipo de formación de carácter esencialmente comunista y que se han abierto a planteamientos ecosocialistas son gente procedente de la órbita primaria de IU. La ruptura de ICV en tiempos de Anguita, el abandono de gente como Miquel Roselló en les Illes (ex secretario general del PCE en Baleares y hoy en Iniciativa de les Illes), o Joan Ribó (ex secretario general del PCE del País Valencià y hoy en Comprimís), el abandono de Inés Sabanés hoy en Equo, la sustitución de Gaspar Llamazares al frente de la organización, los encontronazos con el movimiento sindical. Todos son ejemplos de una organización que se descapitaliza, que prescinde de sus mejores cuadros, rígida y con posturas sectarias. Una organización más de pasado que de futuro. Sin embargo IU tiene, aún hoy, muchos afiliados y votantes, gente que está inequívocamente situada en la izquierda, aunque en muchos casos comprobemos que se trata de una izquierda estática en sus planteamientos y comportamientos.

IU es responsable de la ruptura porque pretendía que se hiciera en torno a ella. Que IU fuera el tronco con incorporaciones más estéticas que reales de otras formaciones ecologistas o de otro tipo, capitalizar el movimiento del 15M y el potencial de la izquierda social organizada, es decir de los sindicatos. Era una falsa apertura. Y lo demuestra el propio hecho de que quisieran excluir del acuerdo a fuerzas como Comprimís o Iniciativa de les Illes, que tienen en sus territorios mayor presencia que IU. También el caso de Tenerife donde ha dado su negativa a presentar una coalición, con posibilidades de diputado, a la izquierda del PSOE. Y así no se avanza. Todos los datos hacen ver que IU pese a aperturas circunstanciales no consigue ilusionar y que una vez más no capitalizará el voto desencantado con el PSOE. Y la gente que piensa en futuro en su interior con mentalidad abierta, es el caso de Llamazares e IU abierta, deberá plantearse: ¿Qué Hacer?

¿Y EQUO? La nueva formación de López de Uralde, tampoco ha hecho nada por el acuerdo. Impulsado por los Verdes europeos que quieren tener una voz propia a nivel de estado, han sido reacios a un frente común. Han priorizado la construcción de su partido a los intereses generales del conjunto de los ciudadanos de progreso. Equo habla de que son un partido diferente, no comparable con los otros, desde un neófito sentido de prepotencia por parte de una organización neonata. Pero debo decir que he llegado a apreciar, en las posiciones de algunos de sus adherentes, un cierto sectarismo, que no es una buena receta, ni diferente, para una organización naciente. No valen las explicaciones de que se puede ir por separado y después agruparse, por dos razones: una de pura matemática electoral, la ley electoral penaliza la fragmentación. No es comparable lo ocurrido en el País Valencià, en las elecciones autonòmicas, donde Compromís e IU mejoraron por separado los resultados que antes habían obtenidos juntos, que lo que pueda darse en unas elecciones generales. En las generales, exceptuando unas pocas provincias como Madrid, Barcelona y pocas más es muy difícil que por separado se obtenga más que junto. Por otra parte cabe decir que el electorado progresista y de izquierdas penaliza la división y premia la unidad, lo pueden explicar claramente y por experiencia ICV y EUiA. En fin Equo ha conseguido crear una red estatal y logrará previsiblemente algún diputado, fundamentalmente por Madrid, a parte de lo que haga Compromís o algún otro.

EQUO al contrario de IU es más una formación de futuro que de pasado, pero aún ha de demostrar qué es en el presente. Tendrá que afrontar la realidad, pulir su discurso que no puede ser exclusivamente ecologista ni ambientalista, sino que debe situarse en el espacio de lo social. En España y en el conjunto de Europa la reivindicación verde y ecologista es una de las raíces de toda formación de progreso, pero no únicamente, la defensa de lo socialmente justo, de las reivindicaciones del movimiento de los trabajadores, su relación con la izquierda social organizada y con los nuevos movimientos son otros aspectos de su ideario que hasta ahora, y es lógico por el poco tiempo de vida que tienen como organización que aún se está creando, deberá clarificar. Sobretodo será importante ver su actuación frente a la compleja realidad política. Cabe plantearse que EQUO es un intento que parece va a fructificar como una nueva organización, pero cuya evolución deberá ser objeto de análisis. Creo que en este sentido sus aliados, de Comprimís, de Iniciativa de les Illes, de la propia ICV, le pueden hacer mucho bien, ya que ellos han llevado a cabo procesos políticos de formación y transformación de sus organizaciones hasta llegar al espacio ecosocialista que hoy ocupan.

En definitiva, la primera oportunidad se ha perdido, claro que el tiempo, la convocatoria anticipada de elecciones, también ha jugado en contra. Puede que la realidad del 20-N, con una derecha triunfante y una izquierda alternativa que a lo mejor, y lo digo en el mejor de los sentidos, tiene que compartir grupo parlamentario, aunque sea por motivos técnicos, puede ayudar a concretar una unidad que antes del 20-N no ha sido posible. En todo caso, y pese a la falta de unidad son opciones para votar en las elecciones del 20-N, antes que la abstención que no es más que resignación, pues todas ellas representan una alternativa al bipartidismo que representan la derecha y el social-liberalismo que hemos padecido hasta ahora.

Catalunya, con ICV-EUiA, una particularidad unitaria a preservar

Que la unidad no haya sido posible en el ámbito del estado no ha perjudicado que en el ámbito nacional de Catalunya se haya logrado preservar, pese a muchas dificultades, la coalición de ICV-EUiA, que es una realidad electoral incuestionable. Y ambos socios deben saber que ello es al margen de sus relaciones unos, ICV, con EQUO, los otros, EUiA, con IU.

En Catalunya ha sido posible mantener la coalición, a pesar de intentos de entorpecerla por la miopía de algunos miembros de EuiA e IU que ha provocado que hasta el último momento no se estableciera el acuerdo con ICV. El acuerdo es positivo y permite tener la esperanza de que la unidad y la colaboración de todos los que se reclaman de un espacio de progreso sea posible en un momento dado en el ámbito del Estado. Más si como todo parece, con la incorporación de Joan Coscubiela, ex-secretario General de CCOO de Catalunya, la coalición puede mejorar sensiblemente sus resultados entre todos los desafectos, decepcionados y abstencionistas de Catalunya que no desean que la derecha mande sin ningún contrapeso en todos los niveles institucionales.

Si como esperamos, Cocubiela, Llamazares, Sabanés y otros entran en el Congreso tendremos una voz, frente la derecha, cualitativamente importante de la izquierda alternativa de futuro.

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