Relegar a Llamazares, mal comienzo

Relegar a Llamazares, mal comienzo
Félix Población

El trabajo de Gaspar Llamazares en el Congreso de los Diputados, a lo largo de estos últimos años, ha tenido sin duda su influencia para que Izquierda Unida haya incrementado notablemente el número de diputados en los últimos comicios. Por eso, sin pecar de vanidad por su parte, Llamazares considera un error de IU haberle relegado en la dirección del grupo parlamentario para esta próxima legislatura. Ese error sería de mucho mayor entidad si la decisión de Cayo Lara hubiera sido fruto de su falta de confianza en quien fuera portavoz de la coalición durante la pasada legislatura, tal como expresó el propio Llamazares.

Aunque no se pueda asegurar que gracias a Gaspar Llamazares Izquierda Unida haya conseguido esta vez grupo parlamentario propio, no sería exagerado afirmar que sin él le habría costado mucho más a la coalición lograrlo. Por eso no se entiende que quien tan manifiestas pruebas dio de excelente portavoz con sus intervenciones en el Congreso, compartidas posiblemente por muchos más ciudadanos de los que fueron luego votantes de Izquierda Unida, quede reducido al silencio del diputado raso. Máxime cuando probablemente nadie mejor que el citado para seguir manteniendo el excelente papel que desempeñó, y tan activo se perfila, además, el que ha de tocarle a IU en respuesta a la política de rodillazo que con toda seguridad aplicará el gobierno del Partido Popular.

Gaspar Llamazares no ha querido dar mayor importancia a ese error, pero sí al de la constitución de la mesa del Congreso, de la que Izquierda Unida ha sido excluida, pues con tal decisión -a su juicio- se apuntala el bipartidismo con el claro objetivo de acallar la voz de la izquierda, que representa la tercera fuerza política del país.”No se han enterado del resultado de las elecciones -ha dicho Llamazares-. El PP no se ha enterado de que cuenta con una mayoría con una letra de cambio a corto plazo, y el PSOE no se ha enterado de su derrota. El bipartidismo ha perdido tres millones de votos, pero ellos dos han preferido abrazarse en el ring”.

Parte de esos votos se fueron a IU para que quintuplicara el número de diputados en el Congreso con relación a la anterior legislatura. No sería solo un error sin mayor importancia, como lo califica Gaspar Llamazares, que los votantes que hicieron posible ese notable incremento se quedaran en el Parlamento sin una voz a tono y en sintonía con sus expectativas, muchas de ellas fruto del pasado y lúcido quehacer en el Congreso del ahora diputado por Asturias.

El grupo gasparista de Izquierda Unida ha considerado la decisión de Cayo Lara como una propuesta excluyente en lo interno y hasta como una venganza largamente larvada, advirtiendo asimismo que tendrá consecuencias. Es de esperar que éstas no sean las del sectarismo, tan afín a la izquierda, incluso cuando más necesaria es su unidad de acción, como ahora, y esa izquierda que se dice unida, como ahora, acaba de quintuplicar su representación parlamentaria gracias a la confianza que inspira a casi dos millones de ciudadanos. Sería imperdonable defraudarlos con un tropiezo más en la misma y fatídica piedra.

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