Catalunya: un gobierno de insaciables

Catalunya: un gobierno de insaciables
Manel García Biel

Artur Más definió, en su toma de posesión como Presidente, a su Gobierno como “el de los mejores”. Los hechos lo han desmentido y lo han situado en su lugar. La encuesta del CEO (Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat) suspende al Gobierno por primera vez en la historia del centro de estudios.

La política de recortes también ha hecho que la ciudadanía ponga en el tercer lugar de sus preocupaciones la sanidad, lo que es demostrativo del clima de miedo que han creado las políticas del Gobierno.

El Gobierno Mas, a diferencia de los gobiernos de Pujol, es el de la derecha pura y dura que sólo utiliza la bandera para potenciar el victimismo. La culpa de todo es del anterior gobierno tripartito o de Madrid. Ellos recortan a fondo el estado del bienestar de los catalanes, pero se excusan diciendo “nosotros no quisiéramos pero no nos queda otro remedio”.

Realmente el Gobierno de Mas no se equivoca. Gobierna al servicio de los “lobbies” que representa. Es evidente sin embargo, que lo hace de malas maneras y tiene una gestión manifiestamente mejorable.

El objetivo de Más es reducir los servicios públicos y el estado del bienestar, y ahora que ostenta todo el poder en Cataluña, Ayuntamientos, Diputaciones y Generalitat, quiere hacerlo a fondo. Todo ello con la inestimable ayuda de estos grandes patriotas catalanes que son los miembros de PP, a los que a cambio CiU ha abierto las puertas de todas las instituciones.

Primer ejemplo. En el campo de la sanidad el gobierno de CiU, con el consejero Boi Ruiz al frente, está llevando un servicio sanitario que era modélico a su declive. Y el consejero lo ha dicho claramente: el objetivo es beneficiar los seguros médicos y la sanidad privada. Y esto lo está consiguiendo de forma irreversible. Levantar un sistema sanitario público es costoso en tiempo e inversiones, destruirlo es mucho más fácil. Boi Ruiz está reduciendo los servicios, recortando personal, y fragmentando el ICS para permitir su progresiva privatización. Asimismo ha creado un temor tan grande entre la población que los seguros médicos y las entidades financieras que están detrás están haciendo su agosto, ya que la gente está reaccionando como el consejero quería, haciéndose cliente de servicios sanitarios privados. Sólo hay que poner como ejemplo que una de esas pólizas sanitarias cuesta unos 100 euros al mes de media. Pensemos que significaría todo ese dinero invertido en la sanidad pública, daría para hacer una sanidad pública de lujo. Hay que decir que la atención que se da en los servicios médicos de muchas de estas pólizas privadas se compara negativamente con la atención que se da en la sanidad pública.

Segundo Ejemplo. El gobierno es deudor de sus “amigos ricos”. Así el Consejero Mas Colell ha establecido todo un sistema de tasas que afectan al conjunto de la ciudadanía pero que afectan muy poco a sus amigos pudientes. Con el conjunto de tasas el gobierno pretende recaudar unos 600 millones de euros. Sólo con la rebaja hecha a los más ricos en el Impuesto de Sucesiones se han dejado de recaudar unos 450 millones. Paradojas de este gobierno que sabe muy bien al servicio de quien está. Entre las tasas está el repago farmacéutico de un euro por receta. Esta medida no sólo es injusta, ya que afecta a los más débiles, sino que incluso es contraria a las leyes estatales que regulan la materia.

Pero Mas Colell y el gobierno han hecho más que eso, se han apropiado del dinero de los trabajadores públicos para hacer frente a sus problemas de tesorería. Así han retrasado el abono de la paga de Navidad, pero a la vez han cobrado el IRPF de la paga no pagada, sin satisfacer su importe al estado. En resumen el gobierno ha hecho una apropiación indebida de un dinero que no es suyo, que es de los empleados públicos, en beneficio propio. Este es un hecho muy grave, hecho con nocturnidad y premeditación, por que si ha sido un error demostraría un funcionamiento desastroso de la administración pública catalana.

El Gobierno trata de justificarlo todo por el hecho de que el gobierno del estado no le ha pagado más de 700 millones de euros. Pero no explica que esta era una partida finalista que debía dedicar a inversión en infraestructuras, mientras que el problema del gobierno es de gestión de tesorería, donde parece que el “sabio” de Mas Colell no acaba de aclararse.

Estos son dos ejemplos del gobierno de “los mejores” de los poderosos. Podríamos continuar con otras actuaciones tanto de la Generalitat como de otras administraciones como el Ayuntamiento o la Diputación de Barcelona, que ya han manifestado su alergia a las “guarderías públicas” y prefieren la concertación de plazas con entidades privadas o subir los precios en las públicas.

La Generalitat y CiU suspenden a pesar del amplio apoyo mediático que tienen tanto por parte de los medios públicos, como TV3 o Catalunya Radio, ya bajo control y presión del Gobierno y con una próxima modificación legislativa que conllevará su completa gubernamentalización, o el apoyo de los medios del Grupo Godó empezando por La Vanguardia que parece el verdadero boletín oficial del gobierno, a cambio de favores y subvenciones en tiempos de crisis.

Sólo debemos pensar qué hubiera pasado si el tema del IRPF de los funcionarios hubiera pasado en tiempos del tripartito, el escándalo habría sido mayúsculo. O la paliza de los “mossos d’esquadra” de Felip Puig en la Universidad de Girona que sólo se citó un día en TV3 y sin merecer titulares en La Vanguardia. ¡Qué diferencia si lo comparamos con la carga de los mossos en tiempos de Joan Saura que salió casi durante un mes en todos los Telenoticias de TV3 y con la de persecución personal de que fue objeto el ex-conseller por parte del diario del Conde de Godó!

¿Y la oposición?

Prácticamente la oposición parlamentaria está reducida a ICV-EUiA, que realmente actúa como una oposición frontal a las políticas del Gobierno, por lo que se ve despreciada incluso en aspectos propios de la cortesía parlamentaria. Así el Gobierno al hacer las consultas de los presupuestos de 2012 con los grupos parlamentarios, excluyó de estas consultas al grupo encabezado por Joan Herrera, bajo la excusa de que ya sabían que estarían en contra.

Es evidente que el PP está en una situación de gran comodidad. No sólo está ahora en el gobierno del Estado sino que CiU les necesita como socio preferente que tiene los mismos intereses económicos de derecha. Y Alicia Sánchez Camacho hace exhibición de su poder en todas las ocasiones y CiU baja la cabeza y aguanta.

ERC querría ser socio de CiU, ha dado un giro político de 180 grados que le ha hecho volver a los tiempos de Barrera, Hortalá o Colom. Hacen de verdaderos “monaguillos” del gobierno, todo en nombre de la supuesta prioridad de una Cataluña abstracta y global, y dejando de lado la defensa de los intereses de la mayoría de los catalanes.

Por su parte el PSC sigue pendiente de encontrarse a si mismo, y parece que tardará bastante tiempo. De momento continúa con una política de intentar atraer a CiU con la política de mano tendida difícil de entender.

Oriol Pujol secretario adjunto de Convergencia lo dijo de forma clara y brusca como es típico del personaje. El día del Congreso del PSC se dirigió a los socialistas y les exigió que hicieran como ERC y volviesen página de la época de las políticas del tripartito. Es decir que se olvidaran de querer hacer alternativas de izquierdas y volvieran a comer de la mano de CiU.

En este momento la máxima oposición y las movilizaciones vienen gestionadas e impulsadas por la izquierda social vertebrada en torno a los sindicatos que están manteniendo el pulso con el gobierno día a día.

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