IA: Una apuesta necesaria para fortalecer la izquierda

IA: Una apuesta necesaria para fortalecer la izquierda
Hector Maravall

En las estas últimas semanas Gaspar Llamazares está presentando en diversos lugares de España la iniciativa de un nuevo partido, “Izquierda Abierta”, integrado en la coalición Izquierda Unida. Por lo general ha tenido buena acogida en los medios de comunicación, lo que no es fácil con el diluvio que tenemos entre el monopolio político del PP y las noticias de la crisis económica.

Hacia ya tiempo que en el seno de IU se hablaba de los “llamazaristas”, para definir el sector que, dentro o fuera de la coalición, coincidía con las posiciones políticas que viene defendiendo Gaspar ya desde antes de que dejara de ser el Coordinador General de IU. Con una mayoría de militantes del PCE relativamente cohesionados en torno a la figura de Cayo Lara, mantener esa situación difuminada o dispersa de los “llamazaristas”, tenia mal futuro y enormes posibilidades de dilución, como recordamos los que ya pasamos por trances similares en los años 90 con la experiencia de Nueva Izquierda y el PDNI.

Es evidente que ha habido una sensible recuperación electoral de IU y es cierto que ha mejorado el clima interno dentro de la coalición, como refleja la actitud que al menos públicamente esta manteniendo Cayo Lara, que rompiendo con una arraigada tradición no ha descalificado esta iniciativa e incluso ha comentado que viene a “sumar” a IU. Pero aun y así, hay muchos afiliados que se han ido paulatinamente desentendiendo por diversas razones políticas o de malestar por los enfrentamientos internos; hay también gente de izquierdas que desilusionados del PSOE buscan una nueva referencia, pero que consideran que el discurso y las practicas de IU están muy desfasados y son poco atractivas; como igualmente hemos escuchado con frecuencia en las recientes elecciones que muchos hubiera votado a IU si hubiera sido Gaspar su candidato.

Hay por tanto una demanda interna y externa de una propuesta política que en muchos aspectos coincide con IU pero que va mas allá, que reclama que sea mas innovadora, mas viva, mas participativa.

Pero esa necesidad de dar un salto cualitativo y configurarse como partido dentro de IU, no evita que surjan criticas, comentarios o interrogantes, algunos muy mal intencionados y otros hasta cierto punto comprensibles y que podríamos resumir básicamente en tres: ¿Es posible, hoy y aquí, organizar un partido político con perspectivas de continuidad, sin tener una sólida estructura organizativa, apoyada en activistas militantes? En segundo lugar y en estrecha relación con la anterior ¿No estaremos ante una nueva repetición de un viaje a medio plazo hacia el PSOE? Por ultimo ¿la vía de revitalizar y renovar IU es construir otro partido político en su seno, o esta medida no va a contribuir a desunir y a crear mas tensiones dentro de la coalición?

Llamazares y los principales portavoces de Izquierda Abierta han hablado de una organización política que supere los limites y corsés del partido tradicional, que sea más horizontal, más participativa y democrática, que aproveche las experiencias innovadoras de las redes sociales, e incluso han utilizado un termino muy querido por Gaspar: una organización “amable”. Es una nueva forma de hacer política no exenta de dificultades, máxime cuando se es una minoría de una minoría. Es cierto que Llamazares tiene un gran capital político en la izquierda de nuestro país, pero desgraciadamente eso no es suficiente, porque al final un partido requiere organización, militancia, medios y hasta locales y me temo que hay sectores de IU que no van a dar facilidades.

Por otra parte no está definido, como tampoco lo estuvo en Nueva Izquierda, cómo se puede articular la participación en Izquierda Abierta de personas que no quieren formar parte de la actual IU, que pueden ser un gran activo de Izquierda Abierta y una vía del regreso a la participación política de personas alejadas o desencantadas y que no se deberían perder por el camino.

Pero el interrogante más serio es la perspectiva futura de Izquierda Abierta. ¿Terminará en el PSOE, como lo hizo la mayoría del PTE de Santiago Carrillo, la Fundación Europa de Enrique Curiel o el PDNI de López Garrido? ¿Cómo reaccionarán si sectores sectarios de IU les hacen la vida imposible? Tengo que admitir que me condicionan bastante las experiencias vividas en el PTE y en el PDNI. La historia no tiene por qué repetirse mecánicamente, pero haríamos un flaco favor al nuevo partido, si quienes simpatizamos con él o estamos dispuestos a formar parte de él, no planteamos estos temas.

Las gentes de izquierda de raíz o influencia comunista hemos tenido una compleja relación con el PSOE. Unas veces de enfrentamiento absoluto, estuviera más o menos merecida la oposición; otras de seguidísimo acrítico. No es fácil encontrar el punto de equilibrio, como no es fácil consolidar un espacio político a la izquierda del PSOE distinto al que ha venido desempeñando tradicionalmente IU. Es un espacio político de izquierda transformadora en los objetivos pero moderada en las formas y que fomente prácticas unitarias con el PSOE, a pesar de los pesares. Ese espacio era más fácil de establecer frente al sectarismo radical de Julio Anguita; hoy las cosas no son así. El propio distanciamiento que en el pasado mantuvo el anguitismo con los sindicatos de clase, ha sido bastante corregido por Cayo Lara, continuando la línea de colaboración y apoyo que estableció Llamazares.

Es evidente que hay cuestiones en la actual política de IU que a muchos no nos satisfacen, como es el muy relativo interés por el ecologismo y el desarrollo sostenible, el respeto a la diversidad sexual o la necesidad de superar el discurso antisistema primario que a menudo impregna a sectores de la coalición. Pero quizás las mayores diferencias se sitúen en lo que es la práctica interna de la organización, las actitudes intransigentes y sectarias, las peleas burocráticas, la sempiterna desconfianza hacia los cargos públicos, el encorsetamiento de la participación en las asambleas y áreas, etc.

El objetivo por tanto es mantenerse en IU, contribuir a revitalizar, actualizar y enriquecer su discurso, mejorar su vida interna, recuperar afiliados y militantes que se han ido alejando y atraer a nuevos colectivos. Esa nueva Izquierda Unida, debería ser el objetivo de Izquierda Abierta, lo que en definitiva seria el mejor estimulo y presión para forzar desde fuera una renovación del PSOE, (que no va ser tarea fácil), ya que sin esa renovación y giro a la izquierda del PSOE es imposible desplazar del poder a la derecha de nuestro país, que es lo que todos buscamos.