ICV Y EL FRENTE DE IZQUIERDAS

La Asamblea Nacional de ICV ha sido una expresión de muchos e interesantes elementos de reflexión para toda la izquierda.

La apuesta por ampliar el cajón actual de la izquierda que representan hoy básicamente ICV-EUA resulta muy relevante; es una apuesta por un Frente de Izquierdas, un espacio de convergencia para derrotar a la derecha, e implica la asunción por parte de ICV de que la izquierda en su conjunto debe aspirar a ser hegemónica en este país.

Saludamos este paso, desde nuestra modestia y nuestro convencimiento ideológico, pues puede permitir empezar a soñar con un encuentro entre la política y los movimientos sociales.

No obstante el camino no será fácil. En estos últimos años la militancia con cargos en las administraciones ha tenido un peso excesivo en la organización política, cuestión que no se ha abordado en esta Asamblea y que hace muy difícil el intercambio de ideas y de opiniones que fluyan desde abajo. En definitiva, es muy difícil solventar las contradicciones entre un modelo jerárquico de mediados del siglo XX con el modelo de organización política que reclama este siglo XXI.

Tampoco ha aclarado ICV en esta Asamblea su hoja de ruta, aquella que pueda conformar los ejes de un pacto con la mayoría social de cambio; incluso, desde nuestro punto de vista, ICV ha dado un paso atrás en su indefinición de un modelo nacional que, junto con el social, conforma las señas históricas de esta mayoría, y que a nuestro entender deben pasar  por la apuesta clara por el “federalismo de izquierdas”.  Aplazar tácticamente el dilema podría servir para la paz en el interior de la organización, pero difícilmente será positivo para su exterior.

La contradicción entre representar a la mayoría de izquierdas, a los más débiles económica y socialmente, y que a su vez los más débiles empiecen a otorgar mayorías futuras o posibles a la suma del PP y Ciutadans en ciudades metropolitanas es tan evidente que la izquierda tiene que reflexionar sobre si la crisis económica y social es demasiado punzante para que los problemas sociales derivados de la misma pasen a segundo o tercer término de las preocupaciones de sus fuerzas políticas representativas. La resolución de la crisis debería ser la prioridad.

En este sentido, para el próximo 11 de septiembre, ICV deberá definir si quiere empezar a erigirse como el eje del frente de las izquierdas poniendo en primer término de sus movilizaciones los problemas de los catalanes, o si por el contrario, quiere seguir formando parte del frente interclasista hegemonizado por la derecha, CiU,  y por ERC.  Ese frente no es simplemente de derechas, sino que, tras la bandera, representa los intereses de las clases dominantes, el liberalismo duro, la avanzadilla de los recortes sociales y la corrupción generalizada de Catalunya.

Hace poco Daniel Cohn-Bendit presentaba una propuesta que nos unía a todos y que ponía a todos en plano de igualdad en una lucha común. Se trata de la construcción de una Europa política y social sobre una base federal, en la cual los Estados actuales apenas tendrían ninguna razón de ser, y en donde todos podríamos encontrar nuestro propio encaje. Se trata de luchar por vías de futuro y no por vías de pasado. Se trata de retos compartidos y relevantes, no de retos fragmentados y obsoletos.

Es hora de superar los intereses nacionales para concentrarnos en los intereses de las personas, de la mayoría, y en toda Europa.

En la construcción del Frente de Izquierdas, ICV debe jugar un papel preponderante.  Podemos encontrar los elementos comunes que unan a las gentes que hoy están sufriendo el “austericidio”,  la ciudadanía recortada y precarizada.  Este debe ser el elemento común de enganche, porque es el más amplio posible y es en el que cabe la mayoría social.

La responsabilidad de ICV es enorme. Si no es capaz de dar pasos rápidos y contundentes surgirán por allí y allá distintas plataformas, encuentros, citas… Hay que unir la política organizada con los movimientos de calle, pero sobre todo con el conjunto de ciudadanos que padecen las consecuencias de la crisis.  La fragmentación seria letal en estos momentos. 

Esquerra Oberta sigue manifestando su voluntad de servicio a la creación de este Frente. No nos enfrentaremos al resto de la izquierda, sino que queremos unir, conciliar, fortalecerla. Este artículo pretende llamar la atención sobre los retos de una organización que merece nuestro respeto y nuestra máxima consideración. En el resto del Estado, el Frente de Izquierdas es la prioridad de Izquierda Abierta; esperamos que en la tarea común de confluencia de la izquierda a nivel estatal y europeo podamos celebrar el éxito de la configuración de una resistencia democrática de masas frente las políticas de austeridad y al avance de los fenómenos fascistas que se vislumbran en el horizonte.

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