BARCELONA (III)

BARCELONA (III)
Juan Camilo Ramos

Lo que pasa en Barcelona, no es consecuencia de un nuevo gobierno conservador, este, lo que ha hecho, es exacerbar las líneas marcadas desde hace tiempo por el gobierno anterior. Me entristece reconocerlo.

La explosión de la burbuja del ladrillo en la que el gobierno anterior basaba la formalización de los nuevos espacios urbanos, mediante la recuperación de una parte pequeña de las plusvalías privadas para el interés público, terminó. Así, aquellos planes aprobados, algunos, incluso cuando la crisis del sector inmobiliario y de la banca ya estaban en el horizonte, se han declarado obsoletos antes de comenzar o en pleno desarrollo, de planes urbanísticos, de planes de equipamientos de barrios, de infraestructuras de transporte….

El corolario es que la Barcelona prevista en el imaginario de la izquierda formalizada es que el mantenimiento constante de la burbuja era la condición imprescindible para la ciudad propuesta.

A mí me parecía que lo que hacíamos era correcto porque veía mejorar la cualidad y cantidad de servicios; y porque construir ciudad era como un bonito juego de diseño e imaginación.

Porque a pesar de todo se avanzaba en la mejora de los servicios sociales a las personas, y haciendo una mirada retrospectiva, creo que el distrito en el que estaba, Sant Andreu, mejoraba…. La versión urbanística de la ciudad era mejor, y más teniendo en cuenta la pulcritud de aquellos diseños de planos inmaculados, donde ya no se veían personas, a lo sumo, los árboles….