Defender la esencia de IU; un orgullo, una necesidad

Nuestra justa reivindicación es por la pervivencia de la esencia democrática de IU desde sus preceptos fundacionales: consenso, pluralidad y garantías de convivencia a través del cumplimiento de las normas internas. No importa lo que digan, no se trata de los puestos 4, 6, u 8, se trata de recuperar la democracia interna vulnerada y no sentar precedentes peligrosos.

Si se permite la ruptura en IU de las reglas estatutarias y democráticas una vez, esto se puede convertir en un peligroso precedente que se utilizará al antojo de la cúpula de turno. Desde los inicios de IU, nunca se había visto que la regla de oro interna, la representatividad proporcional, se hubiera roto con argumentos tan poco sólidos.

Nuestra lucha es por el mantenimiento de las reglas de democracia interna, basado en un sistema representativo y proporcional que desde hace 30 años asegura la participación y presencia de todos los partidos o corrientes en el seno de la organización. En el caso de la candidatura a las elecciones Europeas se exige en el artículo 88.2.e) de los Estatutos. No pedimos cosas raras.

El proceso utilizado el pasado 1 de marzo da pie a que, a partir de ahora, el 50+1% de la organización pueda decidir por el 49 % restante. La utilización de acuerdos con “referentes” de la sociedad elegidos de forma unilateral por la mayoría ─sin participación de la minoría─ para blindar puestos, elimina la proporcionalidad. Nosotros también teníamos referentes sociales que proponer, ¿o es que alguien lo duda?

Las bases también opinan y no entendemos por qué no se les consulta. Pedimos que se cumpla el artículo 89.a) de los Estatutos que mandata a consultar a las bases si es que en generales y europeas hay candidatura alternativa.

Nuestra reivindicación también era y sigue siendo en defensa de nuestros votantes a las primarias. Unas 1200 personas que confiaron en un proceso que se merecía y merece un lugar en Izquierda Unida y en la candidatura a las Europeas.

Queremos que se cumpla la justa proporcionalidad que mandatan nuestras reglas y permiten la convivencia interna de partidos y corrientes. Por artículo estatutario (88.2.e) y por coherencia política: es lo mismo que pedimos para la democracia española.

De los 7 primeros cabezas de lista, 5 son militantes de IU propuestos por la mayoría; en cambio, 2 de ellos no han seguido los mismos procesos de selección que el resto de compañeros/as y su puesto además quedó blindado.

DE LA LIBRE ELECCIÓN A LA LIBRE DESIGNACIÓN.

El consenso de las partes, por pequeñas que estas fueran, ha sido la herramienta habitual de la organización para dirimir las diferencias y uno de los principios básicos de la convivencia. Su ruptura implica matar uno de los principios básicos de IU (también recogido en los estatutos).

La sociedad nos demanda un cambio en las formas políticas y hemos de ser muy escrupulosos. El pasado 1 de marzo NO FUIMOS LOS ÚNICOS ─aunque sí los más sonados y coherentes─, que denunciaron “la peor forma” de hacer una candidatura en toda la historia de IU.

IU ni su esencia pueden estar secuestradas ni mancilladas por ninguna de sus partes, por mayoritaria que ésta sea. Izquierda Unida también es nuestra. Y es nuestra obligación defender su sensibilidad democrática y los preceptos fundacionales que la alumbraron. Y lo haremos.

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