Es el momento: ¡Queremos decidir nuestro modelo de Estado!

La abdicación del Rey era tan necesaria como inevitable. La casa real se ha visto envuelta en escándalos económicos sucesivos que han puesto de manifiesto la condición terrenal y arbitraria de los monarcas y, en este caso, su afición por los placeres mundanos a costa del erario público.

Los procesos judiciales en marcha seguirán dando cuenta de las tropelías, abusos y latrocinio de algunos personajes ilustres de la casa real. Y agradecemos la valentía de algunos jueces que han soportado y soportan todo tipo de presiones con el objetivo de terminar los procesos o limitarlos.

Pero más allá o más acá de las personas y sus valores morales, la monarquía tiene un vicio de origen que resulta insoportable en tiempos de reivindicación democrática: su condición de institución no elegida. Cuando la desafección política golpea al corazón mismo de las instituciones democráticas; cuando la movilización social crítica en nuestro país ha exigido y exige más democracia y una democracia de más calidad, el mantenimiento de esta institución anacrónica es un absurdo que debe ser denunciado y combatido.

No queremos una transferencia al príncipe Felipe, queremos simple y llanamente un Referéndum sobre el modelo de Estado, unos nuevos procesos y consensos Constituyentes. Queremos y exigimos que se abra de una vez una de las puertas falsamente cerradas durante la transición: la institución monárquica. Se trata de un derecho democrático irrenunciable: que la institución que representa a todos/as sea elegido por todos/as. Tan sencillo y tan radical como eso.

Izquierda Abierta se suma a tantos y tantas ciudadanos/as que reclaman un ejercicio de democracia elemental y necesario. Justo en este momento de nuestra vida política, este giro hacia la democratización de la institución representativa del conjunto del Estado sería un paso en la dirección de mejorar la calidad democrática de nuestras instituciones.

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