Una propuesta de confluencia política y social para una vida digna

La crisis y su gestión antisocial hacen cada día más difícil la vida para millones de personas en nuestro país. Sigue siendo un calvario llegar a final de mes o proyectar en el futuro la vida de nuestros hijos/as. Al mismo tiempo vemos el obsceno espectáculo de una corrupción que ha hecho de las elites políticas y económicas de este país un caso aberrante de dilapidación del patrimonio público.

Cuando no ha sido el robo entonces se ha usado el decreto-ley y la mayoría absoluta en las cortes para imponer políticas económicas con efectos similares al saqueo: la transferencia de recursos públicos a manos privadas. El capitalismo de amiguetes que el PP promueve, defiende e impulsa está devastando este país. Lamentablemente, en este camino el PP ha encontrado primero el trabajo ya hecho por el PSOE y en las cuestiones más importantes, su complicidad o su apoyo directo.

Los resultados de las elecciones europeas han sido un aldabonazo, un golpe encima de la mesa frente a esta connivencia de los poderosos para continuar haciendo la vida imposible a las inmensas mayorías. Y desde Izquierda Abierta creemos que estos resultados son una oportunidad para cambiar la política en España de una vez por todas. Es una ocasión para darnos la oportunidad de otras políticas al servicio de las necesidades y los intereses de la mayoría. Se trata de poner la economía y el estado al servicio de hacer posible que la gente llegue a fin de mes; que se termine la pobreza energética; que se acabe con los desahucios; que sea posible para la mayoría pensar un futuro digno para ellos mismos y sus hijos.

Para hacer esto posible hay que expulsar al PP de todas las instituciones y hacerle pagar por estos años de latrocinio, saqueo y expolio del patrimonio público. En el penúltimo ejemplo de esta práctica de capitalismo de amiguetes, ayer supimos que la venta de Catalunya Bank al BBVA le costará al erario público el equivalente a todos los recortes en educación. De acabar con este robo se trata.

Y para hacerlo necesitamos que la ilusión por el cambio, la rabia contra las políticas austericidas y la movilización social en defensa de lo público que se han producido en este país, confluya en candidaturas unitarias, mestizas y abiertas. Necesitamos que ese proceso necesario de confluencia social y política se convierta en una energía de cambio y transformación en España que aproveche la oportunidad de las próximas elecciones locales y autonómicas.

En los procesos municipales y autonómicos se va a debatir de la vida cotidiana de la gente y necesitamos encontrar espacios de confluencia que pongan límite a los recortes y las políticas austericidas y levanten una alternativa por una vida digna. Necesitamos gente, concejales, alcaldes en los ayuntamientos, q se preocupen de q la gente viva mejor y que surjan de procesos participados y legitimados por la ciudadanía. Por eso no queremos discursos ni puestos sólo ganar. Nosotras y nosotros queremos cambiar las cosas y sabemos que solos no podemos.

Ese proceso es también la garantía de convertir esas energías de cambio en solvencia programática de la izquierda para afrontar los problemas y la necesaria transformación de España.

Desde el poder se aprovecharán cuantas ocasiones se les presenten para distraernos, enfrentarnos y confundirnos. Así es que tener claros nuestros objetivos, priorizar las estrategias de encuentro y confluencia debe ser una prioridad.

Los resultados de las elecciones permiten, además, que ese proceso se haga desde la máxima horizontalidad, desde la plena igualdad de todos los actores sociales y políticos que participen en el proceso. Desde Izquierda Abierta animamos a todas nuestras organizaciones a sumarse a las iniciativas que como “Guanyem Barcelona” o “Ganemos Madrid” o en muchas otras ciudades están impulsando este proceso de encuentro y confluencia. Nos gustaría insistir en estos dos aspectos centrales de estas iniciativas: la completa horizontalidad e igualdad de los actores participantes; la confluencia de lo social y lo político crítico en candidaturas de nuevo tipo.

Es decir, no apostamos por la sopa de siglas ni por la hegemonía de ningún actor en particular. Y sí por una manera de abordar el proceso que sea inclusiva y amable: no sobra nadie y siempre echaremos a alguien de menos.

El desenlace natural de estos procesos debe ser la celebración de primarias ciudadanas que den toda la legitimidad a las candidaturas que representen esta esperanza de cambio y de reconstrucción democrática de nuestro país. Esto significa que las primarias deben ser la conclusión, no el inicio del proceso. Esto es lo razonable.

La participación democrática a través de primarias ciudadanas se ha convertido en una exigencia ineludible. Y debe ser una convocatoria a la altura de la pluralidad y diversidad de los/as participantes: solo la ciudadanía está en condiciones de legitimar una candidatura de los y las ciudadanas.

Desde Izquierda Abierta creemos que IU debe ser un elemento esencial de esta estrategia. Debe poner su saber, sus militantes, su organización al servicio de esta tarea. Recuperar lo mejor de sus tradiciones para convertir en generosidad e ilusión su inmenso capital político. IU ha sido esencial en la resistencia frente a las agresiones del neoliberalismo. Sin IU este país sería hoy mucho peor. Sus militantes han estado y están en cuantas movilizaciones se producen por la defensa de lo público; por la democracia; por los derechos de los pueblos; contra la invasión de Palestina o tantos otros temas.

Desde Izquierda Abierta hemos sido tan leales como críticos en la gestión de la candidatura de las elecciones europeas por parte de Izquierda Unida. Los resultados se han convertido en una evidencia a favor de nuestros argumentos. Ahora es el momento de ponerse codo con codo a trabajar con quienes ya están impulsado y comprometidos en estos procesos de confluencia y cambio.

Izquierda Abierta lo está haciendo y lo va a hacer. Ahora no caben estrategias que coloquen primero los intereses de uno u otro partido antes que las necesidades de las mayorías. La sociedad de izquierdas, la sociedad que se ha movilizado por una vida digna nos pide, nos exige, un esfuerzo a la altura de la ilusión y la esperanza que este momento demanda. Estamos preparados/as

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