Con tu quiero y con mi puedo

Con tu quiero y con mi puedo
María Espinosa, Eberhard Grosske, María Sánchez, Santos Chiches
Fuente:Publico

El proceso hacia las elecciones europeas supone para IU y su entorno un reto de vital importancia en el actual ciclo político. En este proceso, muchos objetivos que nos habíamos marcado en la X Asamblea aún no se han materializado y está por recorrer el camino en uno de los principales:

– Una candidatura de frente amplio, fruto de la convergencia entre IU, los partidos de izquierda de ámbito territorial con los que venimos trabajando y otros actores de la izquierda social y política que han tenido o tienen un gran protagonismo en las luchas que se han producido.

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¿No votar o votar no?

ARTICULO DE OPINIO DE PATXO UNZUETA. PUBLICADO EN EL PAIS (22 ENR. 2013)

El dilema sobre la autodeterminación planteado hace 35 años a Jordi Solé Tura, que rechazó abstenerse, es el que tiene ahora el PSC. La cuestión es si ese principio es compatible hoy con la autonomía y el pluralismo

El 16 de junio de 1978, al finalizar el debate en comisión sobre el Título VIII de la Constitución, referente a la organización territorial del Estado, el diputado Letamendía, de Euskadiko Ezkerra (luego lo sería de Herri Batasuna), pidió la palabra para defender una enmienda de adición sobre el derecho de autodeterminación. En virtud de ella, un territorio autónomo podría, transcurrido un plazo de dos años desde la aprobación de su Estatuto, optar en referéndum entre seguir formando parte del Estado o separarse de él y constituir un Estado independiente.

Lo más llamativo de aquella sesión fue que el representante de Convergència Democràtica, Miquel Roca, y los del PSC se ausentaron de la sala en el momento de votar, sin duda para no hacerlo contra la autodeterminación. El portavoz del PSUC, el partido de los comunistas catalanes, Jordi Solé Tura, incitado a hacer lo mismo, se negó a ello y tras la votación pidió la palabra para explicar por qué había votado y por qué contra la enmienda.

Lo había hecho porque “se trata”, dijo, de hacer una Constitución “que refleje las aspiraciones de la inmensa mayoría de la población española”, dejando de lado aquello que “o no es compartido por la mayoría o puede provocar divisiones o laceraciones tremendas”. Pero sobre todo, según explicaría años después en Nacionalidades y nacionalismos en España (Alianza Editorial. 1985), porque “lo que la izquierda no puede hacer es defender el Estado de las autonomías, propugnar su desarrollo y su plenitud en sentido federal y mantener al mismo tiempo un concepto, el derecho de autodeterminación, que cambia este modelo político y puede llegar a destruirlo”. Los nacionalistas pueden mantener la confusión, añadía, porque consideran que su única responsabilidad es el interés de su nacionalidad; pero la izquierda asume la de la construcción del Estado autonómico en su conjunto, por lo que “no puede permitirse la más mínima ambigüedad al respecto”.

Tras su intervención, en la que había aludido a la actitud poco comprometida de los otros representantes catalanes, Roca y el socialista Guerra Fontana dijeron que, de haber votado, no lo habrían hecho a favor, lo que dejó flotando la duda de si habrían votado no o se habrían abstenido.

El objetivo inmediato no es ganar el referéndum sino que se celebre, sentando un precedente

Contra la idea, no solo nacionalista, de que la autonomía es una fase provisional hasta que haya condiciones para un referéndum soberanista, Solé Tura supo ver ya entonces que defender la lógica autonomista (o federal) es incompatible con propugnar la autodeterminación. No son dos vías consecutivas, de forma que la culminación de la una conduzca a la otra, sino dos caminos paralelos; y la opción por la de la autonomía se justifica por su mayor capacidad de integración de la pluralidad identitaria propia de toda sociedad compleja.

Un expediente tan traumático como un referéndum de autodeterminación, que divide a la sociedad entre ganadores y perdedores absolutos y es difícilmente reversible, no es la única y tampoco la mejor respuesta a las tensiones nacionalistas en un marco de libertades. Al revés: es un paso atrás respecto al modelo autonómico o federal (descentralización política sin ruptura de la unidad), que tanto la teoría política como la experiencia han demostrado que es capaz de satisfacer a un mayor número de ciudadanos que cualquier salida extrema; y de recoger eventuales variaciones en la temperatura nacionalista sin llevar a situaciones irreversibles.

Entre 2010 y fines de 2012, el porcentaje de los que se consideran solo catalanes ha pasado del 21% al 29%, pero es todavía muy inferior al 66,2% que consideran compatibles, en diferentes proporciones, sus identidades catalana y española. Esa mayoría, base social esencial de la autonomía, explica que, si bien en las encuestas realizadas en las semanas que siguieron a la Diada se aprecia una fuerte crecida del voto independentista (del 23% de 2010 al 44,3% de 2012), los partidarios de un Estado federal o autonómico sumaban un porcentaje casi idéntico (44,6%). ¿Puede plantearse un referéndum por la independencia en esas condiciones, enfrentando a una mitad de la población contra la otra mitad? ¿Puede cuando, además, esa iniciativa se presenta como respuesta a la negativa del Gobierno a mejorar la financiación de Cataluña a costa de las de otras comunidades?

La iniciativa dejará heridas de difícil cicatrización social. Porque esa motivación económica se proyecta no tanto contra los gobernantes como contra la población de esas otras comunidades, a las que se responsabiliza de las dificultades propias. De ahí la incoherencia de partidos con responsabilidades en otras autonomías que, estando en contra de la independencia, se dicen sin embargo partidarios de la consulta de autodeterminación sin otro trámite que pasar a denominarla derecho a decidir.

En función de su adhesión a ese principio, el PSC se comprometió de entrada a no interferir en el itinerario que conduce al referéndum planteado por Mas. Pero si es evidente que ese itinerario provoca una fuerte división interna y ruptura de lazos afectivos e intereses compartidos con el resto de los españoles, lo responsable sería tratar de evitar que la cuestión se plantee en esos términos tan cortantes. Más aún si se defiende el federalismo como marco capaz de recoger el pluralismo identitario sin desgarros para nadie.

¿Comparten Mas, Duran o Herrera lo que dice ERC: si el Estado frena la consulta, se celebra igual?

Los socialistas catalanes han rectificado parcialmente presentando como alternativa una reforma constitucional en clave federalista; pero mantienen su defensa del referéndum, siempre que sea legal. Se comprende su temor a quedar aislados si no se colocan en la dirección de las olas, pero hay síntomas de que esa dirección ya está cambiando. Tras el debate público de estos meses, que ha dejado claro que la salida de España implica quedar fuera de la UE, y que ambas cosas tendrían efectos muy negativos para la economía catalana, así como que Europa no va a hacer nada por dar cobertura legal a la iniciativa, se afianza la convicción de que, al margen de las posiciones finales de los partidos, no existe una mayoría social clara por la separación.

Ante lo cual, desde el campo soberanista se está intentando recomponer la unanimidad que siguió a la Diada, pero no ya con relación a la independencia, sino al derecho a decidir. Como simplificó el líder de ERC, Oriol Junqueras, “no es que unos voten que sí y otros que no, sino que unos quieren que los catalanes voten y otros que no”. El objetivo no sería tanto ganar el referéndum como que este se celebrase, sentando un precedente a invocar cuando convenga. O, en el límite, si no llegase a celebrarse por los obstáculos legales, que se hubiera evidenciado una amplísima mayoría parlamentaria a favor del derecho a convocarlo, incluyendo partidos contrarios a la independencia, como el PSC, o divididos al respecto, como Iniciativa.

Si es lo que ocurre mañana, sería un gran éxito político del independentismo, con fuerte impacto en Europa. Y un lastre para los planteamientos federalistas del PSC. Condición para que una alternativa de ese signo sea capaz de suscitar un respaldo mayoritario en Cataluña y una aceptación suficiente en el resto de España es que se acote el marco de juego: el del autogobierno, con garantías, pero sin ruptura del marco común. Si Pere Navarro votase a favor del referéndum con la excusa del derecho a decidir, o se abstuviera, quedará sin margen para articular esa alternativa cuando se evidencie el fracaso de Mas; el que espera ERC para el sorpasso.

El presidente de la Generalitat ha debido darse cuenta de que el guionista del viaje a la independencia ya no es él sino su socio, Oriol Junqueras. No porque tenga más ideas, o mejores, sino porque no tiene dudas. “Cada vez que alguien pone pegas al proceso, nos hace perder el tiempo”, dijo hace poco, desbordante de certezas. Como las que deslizaba en la entrevista publicada en este periódico el 15 de enero: le parece innecesario negociar con el Estado español “porque no sirve para nada”, considera que cualquier norma que tratase de evitar el referéndum ilegal “sería antidemocrática”, y si el Estado o el Tribunal Constitucional frenan la consulta, “esta se celebrará igualmente: se colocan las urnas y se convoca a los ciudadanos”. Y el porcentaje para dar validez a la consulta será “la mitad más uno”.

¿Comparten ese guión Artur Mas, Duran Lleida, Joan Herrera y el resto de los que piensan votar mañana a favor de la declaración soberanista? ¿Cuántos votantes de sus partidos estarán en desacuerdo? Y ¿qué les diría hoy Jordi Solé Tura a sus antiguos camaradas comunistas y socialistas si no hubiera fallecido hace tres años?

LA IZQUIERDA INCOMPLETA DE RAMONEDA

Articulo de Pepe Luis López Bulla, en su Blog Metiendo Bulla

 

El libro de Josep Ramoneda La izquierda necesaria. Contra el autoritarismo postdemocrático tiene como objetivo, se nos dice, “a) defender una idea de la izquierda como afirmación y no como negación; describir el carácter nihilista del modo de organización social que está minando los fundamentos de nuestras sociedades; c) advertir acerca del crecimiento de una cultura de la indiferencia que favorece la evolución de la democracia hacia el autoritarismo postdemocrático”.  Sobre esto último polemizábamos en nuestro primer ejercicio de redacción sobre el nuevo libro del maestro Ramoneda  “EL Trabajo en la izquierda necesaria”.

 Hasta donde llevo leído, la izquierda, según Ramoneda, se reduce a los partidos políticos de esa orientación. Lo que me produce un fastidio controlado. Es como si eliminásemos la hipotenusa en el teorema de Pitágoras. Justamente cuando, en España y Europa, hay un reverdecimiento del sujeto sindical e irrumpen movimientos de nuevo cuño en la arena pública –esto es, la izquierda no partidaria–  el maestro Ramoneda (que analiza lúcidamente la problemática de la izquierda política sensu strictu) ni siquiera les tiene en consideración. Y sin embargo, estos agentes “hacen política”, son sujetos políticos en el sentido completo, no amputado, de la palabra “política”.  Y, como he dicho en otras ocasiones, no son sujetos de la izquierda, sino que están en la izquierda. En unos casos mirando con el rabillo del ojo a los partidos; en otros desdeñando altivamente a la izquierda política. Que sea relativizado o incluso ignorado por los partidos políticos de la izquierda no niega lo anterior. Se trata, efectivamente, de un distanciamiento real que todavía no está siendo abordado con coraje.

De un lado, la izquierda política reduciendo su quehacer a la acción institucional que, siendo imprescindible, no abarca la totalidad de la política; de otro lado, la izquierda social que está abocada a la (también) necesaria contestación a todo el vendaval neoliberal. Pero unos y otros dejan de lado algo que el mismo Ramoneda recuerda incisivamente: “[que como] cada proceso de globalización ha puesto en cuestión la condición humana y ha engullido instituciones y culturas del pasado”, ahora –decimos nosotros–  existe una desubicación entre la izquierda política y la izquierda social con relación al proceso, ya sin retorno, de la globalización.

Es verdad, existe una izquierda política que se reclama de alternativa. Pero Ramoneda tampoco la menciona, de donde infiero que uno de los catetos del teorema de Pitágoras tampoco aparece en el ensayo de nuestro autor. Que esta izquierda sea minoritaria no explica el silencio de Ramoneda.  De modo que sería conveniente que el filósofo de Cervera ampliara la reflexión, máxime cuando algunos reproches que hace a “la izquierda” no tendrían cabida en esa izquierda que se reclama de alternativa, a la que también se le podrían hacer otras censuras.

En todo caso, más allá de estas consideraciones, no estaría de más que las izquierdas reflexionaran sobre los contenidos del libro que comentamos. Especialmente tras las sucesivos batacazos del PSOE y, más en concreto, tras sus derrotas en Galicia y Euzkadi. Izquierda Unida tampoco debería echar en saco roto lo que se dice en el libro. Y, en otra dirección, la izquierda social no puede ignorar la referencia, antes citada, de “que cada proceso de globalización ha puesto en cuestión la condición humana y ha engullido instituciones y culturas del pasado”.

Por otra parte, sigamos atentos a las evoluciones de  Izquierda Abierta que pretende acabar con la brecha entre la política y la sociedad.  Ahí podría haber un filón interesante.

El problema es la falta de alternativa política

El problema es la falta de alternativa política
Manel García Biel

En las manifestaciones del pasado 19 de febrero, la izquierda social organizada, es decir los sindicatos mayoritarios volvieron a demostrar que existen. Los trabajadores desmintieron a los voceros del gobierno y a su mensaje mentiroso de que la oposición sindical a la Reforma Laboral es por su perdida de poder. Los trabajadores saben que dicha Reforma los deja inermes ante los empresarios y sin su mejor instrumento de defensa: los sindicatos.

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Catalunya: un gobierno de insaciables

Catalunya: un gobierno de insaciables
Manel García Biel

Artur Más definió, en su toma de posesión como Presidente, a su Gobierno como “el de los mejores”. Los hechos lo han desmentido y lo han situado en su lugar. La encuesta del CEO (Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat) suspende al Gobierno por primera vez en la historia del centro de estudios.

La política de recortes también ha hecho que la ciudadanía ponga en el tercer lugar de sus preocupaciones la sanidad, lo que es demostrativo del clima de miedo que han creado las políticas del Gobierno.

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Relegar a Llamazares, mal comienzo

Relegar a Llamazares, mal comienzo
Félix Población

El trabajo de Gaspar Llamazares en el Congreso de los Diputados, a lo largo de estos últimos años, ha tenido sin duda su influencia para que Izquierda Unida haya incrementado notablemente el número de diputados en los últimos comicios. Por eso, sin pecar de vanidad por su parte, Llamazares considera un error de IU haberle relegado en la dirección del grupo parlamentario para esta próxima legislatura. Ese error sería de mucho mayor entidad si la decisión de Cayo Lara hubiera sido fruto de su falta de confianza en quien fuera portavoz de la coalición durante la pasada legislatura, tal como expresó el propio Llamazares.

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